Enero 22, 2020

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Caminando Fronteras denuncia el crecimiento de políticas para generar muerte en la frontera occidental europea

El nuevo informe de la organización, presentado en Andalucía, “Vida en la necrofrontera”, analiza el impacto del control migratorio sobre la vida de las personas migrantes

ALGECIRAS.-  El informe se divide en cuatro capítulos, donde se analiza el hecho de que el control migratorio esté por encima del derecho a la vida, se pone de manifiesto las 1020 muertes verificadas por la organización desde enero de 2018 hasta abril de 2019. En otro de los capítulos se habla de la construcción política e ideológica que sostiene el racismo institucional en los procesos de llegadas de población migrante y en el último capítulo se explican las estrategias de resistencia y lucha de las familias y comunidades migrantes en la necrofrontera, poniendo de manifiesto el aumento de la criminalización que enfrentan las defensoras que luchan contra esas políticas de muerte, como es el caso de Helena Maleno.
 
Cuando las fronteras impactan en los cuerpos.
Se analiza como el necropoder desarrolla políticas que violan sistemáticamente los derechos de las personas migrantes y cómo en los tránsitos migratorios, en los contextos de frontera y en los países de destino se ejecutan políticas que hacen y dejan que las personas mueran.
 
Los estados aplican políticas militares que causan daños irreparables a la protección de los derechos humanos, y particularmente al derecho a la vida. Las rutas migratorias se vuelven cada vez más peligrosas gracias a las políticas de control. Las industrias criminales aumentan su negocio abriendo nuevas rutas y las empresas del control de fronteras aumentan su presencia en los caminos migratorios, dejando estructuras militares.  Así, se genera una espiral en la que se aumenta el negocio y la muerte de forma exponencial.
 
Las empresas relacionadas con la industria de la guerra constituyen el mayor lobby con poder para decidir sobre las políticas que los estados implementan en las Fronteras. La entrada de las industrias de la guerra en el negocio contribuye al establecimiento y normalización de espacios de no derecho, dándose situaciones de excepcionalidad democrática. La Frontera Occidental europea y Sur española son un ejemplo de ello.
 
Por otra parte, la subcontratación de terceros países para el control de fronteras se ha convertido en la base de las relaciones exteriores de la Unión Europea. Se ha priorizado la formación de fuerzas de seguridad y se han vendido sistemas de control y vigilancia, condicionando todas las políticas de Ayuda Oficial al Desarrollo. Los acuerdos bilaterales entre países para el control de fronteras tienen mayor peso que las convenciones internacionales y leyes nacionales.
 
Los instrumentos usados para la aplicación de la necropolítica en la Frontera Occidental Europea son: redadas militares y controles militares basados en sesgos raciales, detención en dependencias policiales y centros, desplazamientos forzosos, deportaciones a países de origen o terceros países, restricciones especiales (como la libertad de circulación en zonas cercanas a la frontera), violencias machistas contra las mujeres migrantes y violencia contra la infancia migrante.
 
Para justificar la aplicación de la necropolítica se desarrollan y generalizan una serie de discursos hegemónicos: la lucha contra el terrorismo, la lucha contra las mafias, el “efecto llamada”, la lucha contra la Trata de Seres Humanos, la normalización de la existencia de leyes relacionadas con el control del movimiento, los discursos economicistas de la regulación de las migraciones vinculada al mercado laboral y los discursos neocoloniales que sostienen la externalización de fronteras.
 
El naufragio planificado
En el año 2018 se puso el foco de la “alarma migratoria” de la Frontera Occidental con África, lo que comúnmente se conoce como “Frontera Sur”. En el centro del debate político se han situado los espacios de frontera y los movimientos de las personas migrantes. Se han dado las cifras por parte de Marruecos de 89.000 personas interceptadas y 57.498 personas que llegaron a costas españolas por parte del Ministerio del Interior Español. Estas cifras han servido para justificar el aumento del control migratorio. Sin embargo no están todas las cifras, faltan las personas muertas y desaparecidas.  Gracias al trabajo de monitoreo sobre el respeto  y defensa del Derecho a la Vida presentamos estos datos (no absolutos pero sí recogidos de primera mano y verificados), basados en dos fuentes: llamadas de personas que viajaban en embarcaciones que alertaron de situaciones de peligro y familiares que perdieron a sus seres queridos y que nuestro colectivo acompañó en su búsqueda. Datos de 2018 y primer cuatrimestre de 2019:
 

  • 70 naufragios: 1 en la ruta de Canarias, 23 en la ruta del Estrecho y 46 en la ruta de Alborán.
  • 12 embarcaciones desaparecidas: 6 en el Estrecho y 6 en el mar de Alborán.
  • 1020 víctimas: 816 desaparecidas y 204 muertas.
  • Víctimas por zonas: 823 en la ruta de Alborán, 189 en la ruta del Estrecho, 6 en la ruta de Canarias, 2 en la valla de Melilla.

La necropolítica no es solo implementadas por agentes que producen muertes de forma directa. Una de las acciones de esta necropolítica se refiere a Salvamento Marítimo, referente mundial en la defensa del Derecho a la Vida. Cambios en su funcionamiento interno, atravesada actualmente por políticas de control de fronteras, puede hacer que se convierta en un agente generador de muerte si no se le permite continuar con su función de salvar vidas en peligro, más allá de las regulaciones de extranjería que no tendría por qué afectar a un cuerpo civil de Salvamento Marítimo.
 
Hemos identificado diferentes tipos de naufragios: naufragios con supervivientes, naufragios en los que toda la embarcación está desaparecida, naufragios en los que se han rescatado cuerpos y naufragios en los que no se han rescatado los cadáveres.
 
Las causas de los naufragios están relacionadas con: las alertas (información errónea o insuficiente o demoras en los tiempos de activación de los servicios de rescate), medios y recursos insuficientes, falta de coordinación en la zona SAR, medios inseguros de cruce.
 
Durante nuestra investigación, también vimos cómo era sobrevivir a las tragedias, casos de supervivientes trasladados a Marruecos, España y Argelia. Vemos como se aplican medidas similares: asistencia sanitaria pero no en todos los casos, falta de asistencia psicológica y aplicación de las leyes de extranjería.
 
En nuestro trabajo, queremos poner también en valor la dignidad de las muertas y desaparecidas. Algunos cadáveres fueron identificados pero muchos han quedado en las morgues de Argelia, Marruecos o España o enterrados en tumbas sin nombre. Durante el año 2018 el 76,88% de las víctimas documentadas por nuestro colectivo están desaparecidas, con el impacto que supone para sus familias y comunidades de origen. Las familias destacan falta de información oficial en las tragedias. En nuestro trabajo con ellas hemos construido estas líneas de actuación: reconstrucción de la memoria colectiva, búsqueda de las personas muertas y desaparecidas, y apoyo a las familias en las búsquedas e identificaciones.
 
La llegada y el control de las vidas migrantes
Las políticas de acogida en las últimas tres décadas se han enfocado en la llegada de la gestión de los cuerpos migrantes, repitiendo de forma constante las mismas prácticas de control. No existe una política que pongan a las personas y sus derechos en el centro del sistema de acogida.
 
Con respecto a las mujeres, aquellas con las que el colectivo ha hablado, relatan que en las entre-vistas iniciales se ahondaba en las violencias sufridas y no se trabajaba posteriormente psicológicamente con ellas. No consideraban encontrarse en espacios seguros y no sabían qué se haría con esa información.
 
Han existido vulneraciones muy graves de derechos con respecto a la infancia migrante. Por un lado, niños y niñas acompañados de sus familiares que fueron separados de estos. Por otro lado, con respecto a las y los adolescentes, las pruebas de determinación de la edad se han convertido en un instrumento de control migratorio que se usa para expulsar a niños y niñas del sistema de protección  o incluso devueltos a sus países de origen.
 
La gestión de los cuerpos migrantes en el sistema de la necropolítica necesita de un sistema de atención paralelo al del resto de la ciudadanía. Se produce una infantilización de las personas migrantes en los procesos de acogida. De la criminalización en la llegada pasan a ser números a los que se les asigna plaza en función de la situación de vulnerabilidad y victimización. El sistema de acogida tiene un marcado sesgo de beneficencia, puesto que no logra que las personas accedan a plenos derechos.
 
Plantar cara al necropoder
Las  primeras personas defensores son las mismas personas migrantes y sus familias que se enfrentan a la criminalización por ejercer su derecho al movimiento. Muchos de los compañeros que se han hecho defensores por presenciar vulneraciones o haberlas sufrido, presentan una doble vulneración: las restricciones de sus derechos por ser personas en movimiento y por defender derechos.
 
Hay que señalar la persecución específica que sufren las defensoras por su condición de mujer. Son visibilizadas desde los discursos hegemónicos como víctimas vulnerables y se usan las violencias que sufren para justificar el control migratorio. Sufren ataques desde dos ámbitos principal-mente: la sexualidad y la maternidad.
 
Políticas de vida por comunidades migrantes y familias.
Evitar las muertes y desapariciones en la Frontera Occidental Europea

  • Eliminar políticas de control migratorio por encima del Derecho a la Vida.
  • Aplicar protocolo de víctimas de tragedias y respetar derechos de supervivientes.
  • Revisar decisiones políticas que vulneren derechos.
  • Mejorar coordinación y búsquedas.

Trato digno a las personas desaparecidas y a los restos encontrados sin identificar.

  • Promover la identificación de los cuerpos como responsabilidad estatal.
  • Promover la constitución de bases de datos nacionales y transfronterizas de personas desaparecidas.
  • Establecer mecanismos de búsquedas transnacionales.
  • Contabilizar como desaparecidas las pateras que se buscaron y nunca se encontraron.
  • Enterrar a las personas con respecto a su identidad cultural y que se respeten las creencias que tenían cuando estaban vivas.
  • Facilitar y colaborar con la repatriación de los cuerpos.
  • Sepulturas dignas para las familias que puedan repatriar los cadáveres. 

Salvaguardar los derechos de los familiares en la búsqueda de sus seres queridos.

  • Habilitar teléfonos de emergencia donde los familiares puedan obtener información en las tragedias.
  • Favorecer un sistema de identificación de ADN transnacional si las familias no pueden obtener visados para identificar los cuerpos.
  • Acompañar a las familias en los procesos de identificación desde una perspectiva psicosocial. 

Salvaguardar los derechos de los supervivientes

  • Aplicar protocolos de asistencia a víctimas de tragedias.
  • En las entrevistas debe primar obtener información para la reconstrucción de las causas de la tragedia y la prevención.
  • Establecer medidas a medio y largo plazo con la persona afectada.

Salvaguardar el derecho a saber la verdad, reparación, y justicia sobre las muertes y desapariciones en frontera.

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Modificado por última vez en Miércoles, 04 Diciembre 2019 15:55
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